Este mes de junio he tenido la oportunidad de impartir una sesión con padres comprometidos con la educación de sus hijos e hijas en el marco del proyecto del plan de corresponsabilidad impulsado por el Espacio de Vida Colibrí en colaboración con el Ayuntamiento de Cehegín.

Una experiencia que me apetece contarte porque creo que es de las que merece la pena disfrutar.

Qué es el Espacio de Vida Colibrí

El Espacio de Vida Colibrí es un lugar en plena naturaleza, en la Sierra de la Lavia, cerca de la población de Bullas en el Noroeste de la Región de Murcia. Un paraje de singular belleza, surcado por el Río Mula y rodeado de montañas, en las que la naturaleza y el entorno obligan a desconectar.

Un lugar mágico dirigido por Mavi Colibrí, maestra de educación primaria y nutricionista.

En sus propias palabras, el Espacio de Vida Colibrí se nos presenta como una «escuela de familias, en plena naturaleza, donde se combina la experiencia con el aprendizaje educativo didáctico, ofreciendo experiencias de calidad en familia y fomentando un estilo de vida saludable y respetuoso con uno mismo y la naturaleza.»

Espacio natural donde Celebrar la vida, en el que se desarrollan actividades de ecoturismo experiencial, terapias naturales y escuela de familias, todo un reto en el mundo de la inmediatez y la rapidez en el que vivimos inmersos.

Sobre el Plan Corresponsables

Un proyecto cuyo objetivo es empoderar a los hombres en la igualdad y la corresponsabilidad en el ámbito familiar con diferentes actividades tanto a nivel individual como colectivo.

Y dentro de este proyecto, en el que los asistentes han podido desarrollar actividades como yoga y cocina saludable, entre otras, ha tenido cabida mi proyecto de educar en valores digitales.

Reconozco que en un primer momento tuve que frenar y pensar en el sentido de mi intervención dentro de este proyecto.

Todas las actividades enmarcadas dentro de la naturaleza y del cuidado del yo y de los nuestros…¿cómo encuadrar con sentido mi sesión?

No tardé en darme cuenta de que se me ofrecía una oportunidad única de acercamiento a los padres…y así fue.

Preparando mi sesión en Espacio de Vida Colibrí

El punto de partida

La primera idea que me rondó la cabeza a la hora de preparar mi sesión con los padres fue la de aprovechar de alguna manera la desconexión que ese rincón del Noroeste murciano nos ofrece.

Y ese resultó ser el punto central de mi charla.

Cuando uno llega a Espacio de Vida Colibrí siente como si el mundo se parara. La inmersión en la naturaleza y la desconexión digital son tales que nos hacen centrarnos en uno mismo.

Alabo la decisión de Mavi Colibrí de situar el espacio en ese lugar. Cuando accedes a él sientes que estás allí para dar importancia a lo que realmente tiene importancia: el cuidado de uno mismo.

Porque, bajo mi punto de vista, cuando nos cuidamos a nosotros mismos podemos cuidar también de los demás.

Con anterioridad a mi sesión de padres no había tenido la oportunidad de visitar este Espacio y al llegar me encontré un lugar en el que los niños correteaban de acá para allá mientras sus padres intercambiaban ideas, opiniones de todo tipo, con la relajación que ofrece la naturaleza.

Personas muy dispares entre sí a las que ese fin de semana les unió la motivación por ser mejores padres, mejores parejas y, en el fondo y lo más importante, aceptar el reto de la corresponsabilidad como punto principal de sus relaciones personales y familiares.

Aprovechar las oportunidades

Siempre digo que mis sesiones y charlas no llevan un plan estructurado. Conforme se van desarrollando en el momento voy adaptando según lo que los asistentes van demandando. Y así fue.

La idea principal sobre la que iba a girar en esta ocasión sería la facilidad para pensar que encontramos al estar desconectados, y qué mejor lugar que aquel en el que no disponíamos de conexión móvil para ser conscientes de lo absorbente que puede llegar a ser y la dificultad para pensar en lo verdaderamente importante cuando estamos sumidos en la rapidez del día a día y del bombardeo de tecnología.

Uno de los objetivos que yo transmito en mi planificador de hábitos digitales es la búsqueda de un tiempo de reflexión desconectados en nuestro día a día, para favorecer la conexión con nosotros mismos y el autoconocimiento…y allí se me puso en bandeja.

Mi experiencia

La importancia de observar

Y esa idea me rondaba la cabeza cuando, observando a mi alrededor mientras los papás se unían al grupo de la sesión, me fije en una niña que estaba literalmente sentada debajo de un árbol leyendo uno de los tantos libros que Mavi Colibrí había tenido el gusto de ir dejando estratégicamente por el entorno.

Estuve diez minutos de reloj fijándome en esa niña. A los pocos minutos se le unió otra y en ese momento estudié el lugar, y fui consciente de los niños, de sus juegos, de su entretenimiento en medio de la naturaleza.

Y entonces me vino a la mente el comienzo de mi sesión, que no era el que había planificado inicialmente: los niños necesitan alternativas.

Esta afirmación que puede parecer obvia se nos olvida a menudo.

Se nos olvida que la tecnología es intrusiva.

Se nos olvida que la tecnología está diseñada para llamar nuestra atención.

Se nos olvida que nuestros hijos necesitan que les protejamos frente a esa intrusión que nosotros mismos en muchas ocasiones no sabemos gestionar.

Entender para ofrecer

Y ahí es cuando entran en juego las alternativas. Porque si no les ofrecemos alternativas ceden ante lo fácil e inmediato.

Algún padre me comentaba que probablemente en su casa en ese momento su hij@ «estaría en Internet».

Pero en aquel lugar, con esa desconexión obligada, el pensamiento volaba. Y con el pensamiento también vuelan la imaginación y el ingenio.

Y a partir de ese punto de inicio fueron rodando los minutos de charla con los padres, casi dos horas compartiendo experiencias y dudas.

Debo decir que la primera pregunta que se me planteó fue «¿Tienes hijos? porque si tienes hijos es más fácil que nos entiendas.«

Tengo hijos y te entiendo. Por eso te hablo desde mi experiencia, intento aportarte ideas basadas en mi día a día a nivel personal y profesional. Y entiendo la dificultad de hacer frente a los retos que a nivel educativo y familiar nos presenta el mundo digital.

Por eso tiene sentido mi proyecto de educar en valores digitales.

Mi más sincera enhorabuena a Mavi Colibrí por aportarnos un espacio de reencuentro personal y mi felicitación a las familias que participaron en aquel encuentro por su compromiso familiar y personal.

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